martes, 13 de septiembre de 2016

Un poema de Pierre Louÿs





EL SILENCIO DE MNASIDIKA


Se había estado riendo todo el día, y hasta se había burlado un poco de mí. Se había negado a obedecerme delante de varias desconocidas. 

Cuando volvimos, simulé no querer hablarle y, como se arrojara a mi cuello, diciéndome: "¿Estás enojada?", le dije: 

"¡Ah!, ya no sos la de otras veces, ya no sos la del primer día. Ya no te reconozco Mnasidika". Nada me respondió; 

Pero se puso todos los adornos que hacía tanto no usaba, y el mismo vestido amarillo, bordado de azul, de nuestro primer encuentro. 



LE SILENCE DE MNASIDIKA

Elle avait ri toute la journee, et meme elle s'etait un peu moquee de moi. Elle avait refuse de m'obeir, devant plusieurs femmes etrangeres.

Quand nous sommes rentrees, j'ai affecte de ne pas lui parler, et comme elle se jetait a mon cou, en disant: "Tu es fachee?" je lui ai dit:

"Ah! tu n'es plus comme autrefois, tu n'es plus comme le premier jour. Je ne te reconnais plus, Mnasidika." Elle ne m'a rien repondu;

Mais elle a mis tous ses bijoux qu'elle ne portait plus depuis longtemps, et la meme robe jaune brodee de bleu que le jour de notre rencontre. 

- . - . -

PIERRE LOUŸS. Les Chansons de Bilitis - traduites du grec. Ilustrations de Raul Soldi. Editorial Poseidon. Buenos Aires (Argentina), 1945. 

martes, 28 de abril de 2015

Un poema de William Cliff

William Cliff


A NUESTRO ASTRO 



Vení sol vení a calentarnos a acunarnos 
y ustedes nubes negras aléjense 
porque sufrimos un largo invierno 
y nuestros cerebros están tan enfermos 
y el tiempo que nos espera parece tan pesado 

vení sol hermoso vení a bañar nuestros órganos 
con el bálsamo adormecedor de tu luz 
y que contemplando tu marcha real 
aprendamos a vivir el día a día 
y a relajarnos cuando haga falta 
para conquistar la posibilidad de resurgir 
siempre más claros de los infiernos sin luz 

gracias gracias ¡ah! que no podemos 
permanecer aquí toda la vida 
el cuerpo extendido desnudo en el calor 
el rostro ladeado los ojos cerrados 
hacia tu faz enceguecedora y disfrutar e- 
ternamente sintiendo cómo nos colman 
tus rayos con un delicioso fulgor 
monstruo hermoso de besos que se baña 
en el baño resplandeciente de vastos mares 



sol flaco sol astro improbable 
no nos faltes incluso al saberte 
vos mismo obligado a morir 
contra lo que dicen los poetas 
que creían que renacías inmu- 
tablemente jovial de la tinta de la noche 

¡ah sí! vos también tendrás que apagarte 
pero para ese entonces habremos emprendido 
nuestro viaje hacia esferas más lejanas 

- . - . - 

À NOTRE ASTRE 

1.

viens soleil viens nous chauffer nous bercer
et vous nuages noirs écartez-vous
car nous avons subi un long hiver
et nos cerveaux son tellement malades
et le temps qui attend paraît si lourd

ciens beau soleil viens baigner nos organes
du beaume engourdissant de la lumière
et qu'en contemplant tan marche royale
nous apprenions à vivre au jour le jour
et è nous reposer autant qu'il faut
pour conquérir de pouvoir ressurgir
toujours plus clairs des enfers sans lumière

merci merci ah! que ne pouvons-nous
démeurer ici toute notre vie
le corps étendu nu dans ta chaleur
et le visage tourné yeux fermés
vers ta face aveuglante et jouir é-
ternellement en sentan tes rayons
nous combler de délicieuse effulgence
beau monstre de baisers lavé
dans le bain scintillant des vastes mers


2.

soleil maigre soleil astro improbable
ne nous fais pas défaut même si tu
te sais toi-même sujet à mourir
contrairement aux dires des poètes
qui croyaient que tu ressortais immu-
ablement frais de l'encre de la nuit

eh oui! toi aussi tu devras t'éteindre
mais d'ici là nous aurons déjà pris
notre envol vers des sphères plus lointains

- . - . - 

Tomado de Poésie 1, nº 135. Julio-agosto-setiembre 1987. París. 

Un poema de Albert Ayguesparse

Albert Ayguesparse


LAS CRECIENTES DE LA DUDA

En lo más profundo de ti vela el fuego de la desgracia. Nacida de la espuma, la violencia se estremece en tus puños desnudos. ¿Quién te librará  de la cizaña de los días malos? Sin cesar, los restos de los años te acompañan en el silencio de los dédalos mudos. En medio de las últimas emboscadas de la noche helada de los insomnios interrogas al sueño. Frente a los fantasmas de las tinieblas inventas recursos contra el olvido. A la hora que todo lo blanquea llega el momento de los presagios obnubilantes. La queja de los perros delata algo desconocido en el camino. Mientras la ciudad decanta sus nubes matinales juegas a eludir las crecientes de la duda.

- . - . -

LES CRUES DU DOUTE 

Au plus profond de toi veille le feu de la disgrâce. Née de l'écume, la violence tressaille dans tes poings nus. Qui te délivrera de l'ivraie des mauvais jours? Sans répit, les épaves des années t'accompagnent dans le silence des dédales muets. Au milieu des derniers pièges de la nuit glacée d'insomnies, tu questionnes le sommeil. Face aux fantasmes des ténèbres, tu inventes des recours à l'oubli. Avec l'heure blanchissante, vient le temps des présages entêtants. La plainte des chiens dénonce l'inconnu sur la route. Pendant que la ville décante ses nués matinales, tu joues à éluder les crues du doute. 

(Lectures des abîmes, Bruxelles, éditions Le Cormier, 1987)

- . - . -

Tomado de Poésie 1, Nº 135, Juillet-août-septembre 1987. Paris.

lunes, 27 de abril de 2015

Dos poemas de Guy Goffette

Guy Goffette


DOMINGO 

El herrerillo curva el cielo 
en su garganta 
Adentro un hombre sin edad 
entrampa su vida 
en un libro de historia antigua 
mientras que en el umbral 
una mujer sentada 
deshoja una nube que se demoró 

Solo afuera 
el chico en pleno juego 
arranca del azul 
un grito que no regresará 

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LOS EXCAVADORES DEL BORDE DEL MAR 

IX 

Luego de siglos en 
el ruido y el polvo 
escriben sobre el cielo 
la primera letra de su nombre 
cada día la borran 
y la vuelven a hacer más grande 
para que por fin podamos leer 
azul sobre azul 
como todo ciego 
el ardiente corazón del mundo 

- . - . - 

DIMANCHE

La mésange arrondit le ciel
dans sa gorge
Un homme au dedans sans âge 
traque sa vie 
dans un livre d'histoire ancienne 
tandis qu'au seuil 
une femme assise 
effeuille un nuage attardé 

Seul au dehors 
l'enfant pris au jeu 
arrache à l'azur 
un cri sans retour 

(Nomadie) 

- . - . - 

LES TERRASSIERS DU BORD DE LA MER 

IX 

Depuis des siècles dans 
le bruit et la poussière 
ils écrivent sur le ciel 
la première lettre de leur nom 
l'effacent chaque jour 
et la recommencent plus grande 
pour que nous puissions lire enfin 
bleu sur bleu 
comme tous les aveugles 
le coeur brûlant du monde 

(Solo d'ombres) 

- . - . - 

Tomados de Poésie 1, N° 135, julio, agosto y setiembre de 1987.

viernes, 27 de febrero de 2015

Un poema de Maurice Carême

Maurice Carême


Las veces que te dejan con vos mismo,
volvés a ser ese niño cansado
que lloraba de noche por lo bajo
al escuchar los ladridos sordos
De una ronca perra, a lo lejos.

Esa perra sigue estando,
Pero hoy es en tu carne que ella ladra.

- . - . -

Dès qu'on t'abandonne à toi-même,
Tu redeviens cet enfant las
Qui pleurait dans le soir, tout bas,
En écoutant les sourds abois
D'une chienne rauque et lointaine.

Cette chienne, elle est toujours là,
Mais c'est dans ta chair qu'elle aboie.

MAURICE CARÊME: "Heure de grâce". Tomado del libro: La saveur du pain. Editions Jacques Aintoine. Bélgica. 1982. Pág. 170. 

Sobre el autor, en Wikipedia: en francés y en español



jueves, 30 de enero de 2014

"DEGRÉS", de MICHEL BUTOR -- (page 10)

Yo estaba ya en esa sala con usted. Era nuestra segunda lección de geografía. 

"Zola, ¿qué puede decirme de la atmósfera? 

Wolf, ¿qué sabe usted de la estructura interna del planeta? 

Y ahora, Voss, vamos, póngase de pie, pase al frente, hábleme de la historia del globo y sus principales períodos."

Y mientras éste ensayaba sus respuestas, de pie, las manos a la espalda, yo te observaba de refilón. El sol aclaraba tus cabellos negros, y tus manos de uñas comidas; proyectabas tu sombra sobre el libro que hojeabas, deteniéndote un buen tiempo en una fotografía no muy nítida del gran cañón del Colorado, con una mancha negra al medio, espesa e irregular, como si hubieras sido vos quien la hubiera hecho

y tu tío Henri estaba ya del otro lado de la pared atrás mío, con su primera moderna, y pedía entonces a uno de sus alumnos comenzar la muerte de Monseigneur, delfín de Francia: 

"Allí me encontré con todo Versalles reunido...", 

señalando las faltas con un fruncimiento de cejas,  un golpe seco con la punta de su lápiz en el borde amarillo de un escritorio igual al mío, todo marcado de huequitos, 

exactamente como señalaba las tuyas ahora mismo, después de haber recogido los primeros deberes de francés con este tema ultra clásico: 

"narre el día de de sus vacaciones que más destacadamente recuerde; intente explicar por qué le ha parecido el más digno de ser retenido". 

Interrogó a algunos de ustedes sobre vida y obras de Rabelais, pidió un voluntario para que explicara la carta de Gargantúa a Pantagruel, y te eligió [entre los que levantaban la mano...] 
        

"DEGRÉS" de MICHEL BUTOR -- (page 9)

Entro a la clase, y subo al estrado. 

Cuando deja de sonar la campana, saco del portafolios que acabo de apoyar sobre el escritorio la lista alfabética de los alumnos, y la otra hoja de papel blanco, donde ellos mismos han indicado sus lugares al interior de esta sala. 

Después me siento, y cuando todos han hecho silencio, comienzo a tomar lista:

"Abel, Armelli, Baron...",

tratando de retener en la memoria sus rostros, dado que todavía no sé reconocerlos excepto algunos que estaban conmigo el año pasado, en particular vos, Pierre, 

que elevás tus ojos marrones cuando yo pronuncio tu nombre según la lista, 

después "... Daval, de Joigny, de Loups", 

antes de pasar a "Estier, Fage Jean-Claude, Fage Henri...", 

dirigiéndome una especie de sonrisa a la cual no quiero responder, porque evidentemente más vale que el mayor número posible de tus compañeros ignore el mayor tiempo posible nuestro parentesco, que a sus ojos seas para mí exactamente como uno más de ellos. 

Tu tío Henri Jouret, del otro lado de la pared detrás mío, se mide con sus primero moderno, toma lista, trata de registrar sus lugares y sus rostros, antes de comenzar a tomar y a explicar una página de Saint Simon.